Mitos y Verdades de las Vacunas Demostrados Científicamente

Descubre estos mitos y verdades de las vacunas demostrados científicamente, ¡no te lo pierdas!

En el post de hoy os voy a hablar de los mitos y verdades de las vacunas demostrados científicamente. Este es un tema bastante controvertido en los últimos años.  Desde hace ya un tiempo vienen surgiendo grupos llamados «antivacunas» que defienden  ciertas posturas en contra de las vacunas, las cuales catalogan de peligrosas para la salud. No ven la necesidad de vacunarse o de vacunar a sus hijos.

Lo primero que hay que destacar es que en España la vacunación no es obligatoria, sino que está recomendada. Esto significa que no podemos obligar a nadie a vacunarse o a vacunar a sus hijos. Si posteriormente alguno de estos niños no vacunados contrae una de estas enfermedades prevenibles con vacuna no se le pueden exigir responsabilidades a los padres, dado que la vacunación no es obligatoria.

La mayoría de ellos se beneficiarán de lo que en ciencia llamamos inmunidad de rebaño, y es que, como la mayoría de la población está vacunada correctamente, hay pocas probabilidades de que ciertas enfermedades contagiosas se extiendan y por tanto, de que las personas no vacunadas las contraigan. Esto último, entre otras cosas, es lo que vamos a ver en este post titulado mitos y verdades de las vacunas demostrados científicamente. ¡Espero que os guste!

Comencemos por el principio: ¿qué son las vacunas?

Las vacunas son suspensiones de microorganismos vivos atenuados, inactivos, de una de sus partes o de un producto derivado de ellos que se administran con el objetivo de producir una infección similar a la infección  original pero sin que resulte peligrosa para el sujeto que la recibe. El objetivo de la vacunación es crear una respuesta inmunitaria que proteja al paciente en posteriores contactos con esa misma enfermedad. Si la protección se extiende a personas no vacunadas hablamos de inmunidad de grupo o rebaño.

El padre de la inmunoterapia es Edward Jenner. Este médico inglés fue el primero en administrar una vacuna, y el inventor de éstas. Esto fue en 1796 con la primera vacuna contra la viruela. Más tarde, en 1979 la OMS declaró erradicada esta enfermedad en todo el mundo.

Existen dos tipos de inmunidad en nuestro organismo: la innata y la adquirida. La innata son un conjunto de células de nuestro propio sistema inmunitario que luchan frente a los agentes extraños que atacan nuestro organismo. Esta inmunidad es imprescindible para que la inmunidad adquirida ejerza su acción. Por otro lado, la inmunidad adquirida es aquella que el organismo adquiere posteriormente al nacimiento y de ella depende la memoria inmunológica. Dentro de la inmunidad adquirida se distingue la inmunidad activa y la pasiva. La activa se puede adquirir de manera natural tras pasar la enfermedad o artificial mediante la vacunación. La inmunidad adquirida pasiva es la que transfiere la madre al feto a través de la placenta.

Actualmente, las vacunas de las que disponemos son cada vez más seguras, potentes y eficaces. Además, la lista de enfermedades prevenibles con vacunas no deja de aumentar. Unicef calcula que cada año las vacunas salvan la vida de entre 2 y 3 millones de niños. Pero, ¿por qué hay gente que está en contra de las vacunas? ¿qué argumentos refieren? Vamos a intentar desgranar en profundidad los principales mitos de las vacunas uno por uno. Para ello, me he apoyado en la Asociación Española de Pediatría fundamentalmente, además de otros artículos científicos de fiabilidad refutada.

Mitos y verdades de las vacunas demostradas científicamente

Mito 1: "Disminuyeron o desaparecieron muchas enfermedades contagiosas gracias a los avances en las medidas higiénicas y sanitarias, y no a las vacunas, que surgieron después"

Está claro que la potabilización del agua y la mejora de las medidas higiénicas ha reducido la incidencia de muchas infecciones contagiosas. Esto, además, ha contribuido a que las personas que enferman se recuperen más rápido y con menos secuelas. De todas maneras no hay que pasar por alto que aunque la incidencia de estas enfermedades prevenibles es variable en el tiempo, la introducción de la vacunación supuso un punto de inflexión que disminuyó la incidencia de estas enfermedades. Tanto es así, que en algunos países como Suecia o Japón donde disminuyó la vacunación contra la tosferina, los casos aumentaron de forma alarmante, causando muertes y secuelas neurológicas importantes a sus supervivientes. Otra prueba de ello, es que algunas vacunas añadidas recientemente como el Meningococo C han supuesto una clara disminución de los casos de esta enfermedad.

Mito 2: "Las vacunas causan efectos indeseables, enfermedades e incluso la muerte"

Como ya he señalado anteriormente, las vacunas actuales son muy seguras y eficaces. Los efectos secundarios son raros y en comparación con los beneficios que producen, estos riesgos son nimios.

Una de las vacunas más controvertidas en los últimos años ha sido la DTP (difteria – tetános – tos ferina). En Europa en 2003, se declararon 5 casos de muerte súbita en las 24h posteriores a la vacunación de DTP. Estudios posteriores no han podido demostrar relación entre la vacuna y la muerte súbita del lactante, lo declararon como una coincidencia en el tiempo. España es uno de los países de Europa con una tasa de vacunación más alta, y sin embargo, registramos el menor número de casos de muerte súbita del lactante. Esto podría ser una muestra más de la no relación entre los dos hechos.

Esta misma vacuna sí está relacionada con casos de encefalitis (1 por cada millón de vacunados) y convulsiones (0.7-2 por cada mil vacunados). Otras vacunas como la triple vírica también se han relacionado con convulsiones (0.3 por cada mil vacunados). Según datos de la Vaccine Adverse Event Reporting System también hay evidencia de reacción alérgica grave en el caso de la triple vírica (1.8 por cada millón de vacunados), HB (1.67 por cada millón de vacunados), DTP (21 por cada millón de vacunados) y la varicela (3 por cada millón de vacunados). Como podemos observar, la incidencia de estos efectos secundarios es muy pequeña. Pensad que en el caso de la DTP, padecer cualquiera de las tres enfermedades puede causar la muerte en 1 de cada 200 niños y producir encefalitis en 1 de cada 100. Se tratan de incidencias bastante más elevadas que en el caso de la vacunación.

Por último, también se ha establecido una asociación causal entre la administración de determinados lotes de la vacuna de la gripe y el síndrome de Guillain – Barré.

Mito 3: "Algunas vacunas pueden causar autismo y otras enfermedades raras"

Los grupos de personas que están en contra de las vacunas relacionan la administración de éstas con múltiples enfermedades como el autismo, la hiperactividad, leucemia, esclerosis múltiple o incluso, esterilidad. Ningún estudio ha demostrado ninguna de esas relaciones. Estos grupos se apoyan en la idea de que desde que comenzaron las campañas de vacunación masiva entre la población (sobretodo pediátrica) han aumentado el número de casos diagnosticados de estas enfermedades.

Pero lo que no tienen en cuenta es que esta correlación no tiene por qué ser así. No están considerando que en las últimas décadas, y coincidiendo con la vacunación masiva de la población, han mejorado los métodos diagnósticos y la medicina en general. Es por este motivo que algunos trastornos que antes no se diagnosticaban por falta de buenos recursos, hoy en día se escuchen tan a menudo. Un ejemplo de esto es el autismo. Pero eso no establece una relación directa entre la vacunación y estas patologías. De hecho que dos cosas coincidan en el mismo tiempo no las relaciona directamente por defecto. Si así fuera podríamos establecer una relación entre la vacunación y la llegada del hombre a la luna.

En el caso del autismo, se ha llegado a relacionar la triple vírica concretamente con el desarrollo de este trastorno, pero tras múltiples estudios en los que hacían un seguimiento de miles de niños tras su vacunación, no se ha podido demostrar. También se ha relacionado el autismo, además de otros trastornos como la hiperactividad o retrasos en el lenguaje con un componente de las vacunas, el tiomersal. Esta sustancia se metaboliza a etilmercurio, al cual no se le conoce papel de neurotoxina, la cantidad final de mercurio que se detecta es mínima. Sin embargo, en la contaminación ambiental lo que se encuentra es metilmercurio, el cual sí que resulta dañino para el cerebro y el riñón.

Mitos y verdades de las vacunas demostradas científicamente

Mito 4: "Recibir varias vacunas distintas a la vez puede sobrecargar el sistema inmunológico"

Este es otro argumento muy difundido en contra de la vacunación. Los que defienden esta teoría alegan que se sobrecarga el sistema inmune de los niños y niñas al administrarle los antígenos de las vacunas, y más aun cuando se les administran varias vacunas simultáneamente. Esta sobrecarga produce un mal funcionamiento del sistema inmunitario, pudiendo provocar efectos indeseados o incluso la misma enfermedad que se intentaba evitar.

La Asociación Española de Pediatría explica que hace unos años se realizó un estudio en el que se cuantificaba el número de antígenos con los que un niño tenía contacto de media. Durante su programa vacunal, por ejemplo, el niño se exponía a un total de 126 antígenos. A priori pueden parecer muchos, pero también cuantificaron el número de antígenos a los que se exponía un niño al sufrir un resfriado común (entre 4 y 10 antígenos) o una laringitis (entre 25 y 50 antígenos). ¿Cuántos resfriados tiene un niño a lo largo de su infancia? Es algo para reflexionar. Teniendo en cuenta esta información, los antígenos de la vacunación no parecen tantos. Ya que de forma natural, todos estamos expuestos a un montón de antígenos a lo largo de nuestra vida. Y son todos ellos los que estimulan nuestro sistema inmunitario y por tanto, de que funcione correctamente.

Mito 5: "Algunas vacunas contienen mercurio, que es tóxico para el sistema nervioso central"

Como ya he explicado anteriormente, se ha relacionado el tiomersal con ciertos trastornos neuropsíquicos como el autismo o la hiperactividad. Pero el caso es que esta sustancia se metaboliza a etilmercurio, al cual no se le conoce papel de neurotoxina, la cantidad final de mercurio que se detecta es mínima. Sin embargo, en la contaminación ambiental lo que se encuentra es metilmercurio, el cual sí que resulta dañino para el cerebro y el riñón.  Por lo que se podría decir, que la contaminación ambiental es bastante más lesiva para nuestro organismo que las vacunas.

Aun así, la realidad es que por prudencia y tras la alarma social que se creó acerca de esta sustancia, actualmente ninguna de las vacunas que se administran en los calendarios vacunales de España contiene tiomersal. Se consideró más sensato sustituirlo por otros componentes más inocuos, y cuando hubo la oportunidad se hizo.

Conclusiones finales acerca de los mitos y verdades de las vacunas demostrados científicamente

Los avances en medicina e inmunidad junto con la administración masiva de vacunas a la población actual, ha conseguido prevenir y erradicar muchas enfermedades infecciosas que tenían consecuencias negativas para la salud del ser humano. Es probable que las futuras promociones de médicos vean con rara frecuencia pacientes con varicela, por ejemplo. Esto era impensable hace unas décadas. Gracias a la vacunación y las medidas de higiene, hoy muere menos gente en el mundo por causas evitables.

No hay que olvidar que es nuestra responsabilidad conseguir una cobertura vacunal universal, promover todos estos avances y evitar enfermedades muy contagiosas y con nefastas consecuencias para la población, sobre todo aquellos colectivos más vulnerables como los niños y ancianos, cardiópatas, inmunodeprimidos, entre otros. No debemos restarle importancia a la administración de una «simple vacuna».

Bibliografía y recursos utilizados

Normalmente no suelo adjuntaros directamente la bibliografía que he utilizado para escribir los posts, aunque sí os suelo orientar sobre los portales y enciclopedias médicas que consulto para ellos. Pero debido a lo delicado de este tema y a que quiero que tengáis toda la información posible, a continuación os adjunto los principales recursos utilizados para este artículo. Os recomiendo que les echéis un vistazo si os interesa el tema. También os dejo una infografía como resumen que me ha parecido muy visual y perfecta como pincelada final a este post.

Mitos y verdades de las vacunas demostradas científicamente

Espero que os haya resultado interesante este post sobre mitos y verdades de las vacunas demostrados científicamente. No olvidéis compartir vuestra opinión o consultar cualquier duda entrando en nuestro foro mediante este enlace.

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